
En julio de 2026, el mercado inmobiliario de Georgia mostró una dinámica heterogénea: la capital reforzó significativamente sus posiciones, mientras que el balneario del Mar Negro enfrentó dificultades. Según datos de la empresa Colliers Georgia, la demanda de vivienda en Tiflis creció un 22,8%, lo que se reflejó positivamente en los volúmenes de transacciones, mientras que Batumi experimenta una caída en la actividad.
Crecimiento en la capital: volúmenes y ritmos
La dinámica de ventas en Tiflis resultó impresionante. Durante julio se vendieron 4.486 apartamentos, y el valor total de los objetos vendidos alcanzó $393 millones. En comparación con 2025, esto representa un aumento en los volúmenes financieros del 36,7%, lo que indica no solo un aumento en la cantidad de transacciones, sino también un crecimiento en el precio promedio de la vivienda.
Situación en Batumi
En Batumi, la situación es opuesta. Las ventas cayeron un 11,8%, mientras que el volumen de transacciones fue de $92 millones. La cantidad de apartamentos vendidos en la zona turística fue notablemente menor: 1.378 unidades, y el indicador financiero disminuyó un 5,2% respecto a 2025. Los precios actuales de bienes raíces en Batumi varían en el rango de $1.200–$1.230 por metro cuadrado.
Estructura de compradores
La demanda principal de vivienda georgiana la forman los ciudadanos de Georgia. Sin embargo, los inversores extranjeros y aquellos que buscan lugar de residencia en la región juegan un papel significativo. Entre los compradores activos se encuentran ciudadanos de Israel, países europeos, Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Turquía, lo que indica el atractivo del mercado para los inversores regionales.
Atractivo de inversión
Los bienes inmuebles en Tiflis siguen siendo prometedores para las inversiones. La rentabilidad del alquiler de vivienda en la capital se mantiene en el 8,4%, lo que atrae a quienes consideran la compra como fuente de ingresos pasivos. Además, a partir del 1 de marzo de 2026, el umbral del costo de la propiedad para obtener visa de residencia (VR) fue aumentado a $150.000, lo que puede afectar la estrategia de inversores que cuentan con ventajas migratorias.